El Pensamiento de Pitágoras

 
Pitágoras pudo profundizar los conocimientos de los magos en Babilonia, que eran herederos de Zoroastro.
Los egipcios conocían las claves universales de las ciencias sagradas, pero los magos persas parecían haber llegado más lejos. Se atribuían la capacidad de manejar el poder oculto de la naturaleza y en sus templos ocurrían fenómenos inexplicables.
El Pensamiento de Pitágoras
Pitágoras quería devolverle su prestigio al arte adivinatorio y daba lecciones en el templo de Samos sobre el porvenir de Grecia y del mundo.
Se instaló en Crotona y allí fundó su escuela para enseñar la doctrina esotérica y aplicar sus principios a la juventud. Era un instituto para la iniciación laica que tenía también la intención de transformar de a poco la organización política, de acuerdo a su idea filosófica y política.Pitágoras preveía la caída del helenismo y deseaba inculcar los principios de una religión científica que incluía la esencia purificada de la sabiduría oriental.En Crotona era respetado como un filósofo; seducía con el encanto de su fisonomía y de su voz porque llegaba a cautivar con la belleza de su semblante y la nobleza de su persona; atrayendo a la multitud con su virtud y su verdad.
El instituto fue llamado el templo de las Musas. Era un colegio de educación, una academia de ciencias donde los maestros acreditados podían enseñar ciencias físicas, psíquicas y religiosas. Constituía una pequeña ciudad modelo bajo la dirección del gran maestro.
La escuela de Pitágoras fue la más importante tentativa de iniciación laica, síntesis del helenismo y el cristianismo.
El ingreso a la escuela era difícil y los aspirantes debían someterse a distintas pruebas y ensayos. A los novicios no se les permitía hacer ninguna objeción a sus maestros ni discutir sus enseñanzas.
Pitágoras deseaba inculcar en las mentes jóvenes la facultad, para él primordial y superior del hombre, que es la intuición.
Para Pitágoras, el Uno es el Ser increado hecho de armonía, el Fuego viril, el Espíritu que se mueve por si mismo, el indivisible, el no manifiesto, cuyo pensamiento creador manifiesta los mundos efímeros. El único, el eterno e inmutable que se encuentra oculto detrás de lo múltiple y sólo confundiéndose con El, es como se penetra en su esencia.
La tarea de la iniciación era aproximarse al gran Ser, tratando de parecerse, volviéndose lo más perfecto posible y tan activo como Él, realizando la unidad en armonía.
Solamente así Dios estará en la conciencia y podrá el hombre participar de su poder.
La Mónada es la esencia de Dios, la Díada su facultad generadora y reproductiva y el mundo real es lo creado que es triple; porque como el hombre, el mundo se compone de cuerpo, alma y espíritu.
Así, el universo se divide en el mundo natural, el mundo humano y el mundo divino; porque la tríada es la ley constitutiva de las cosas y la clave de la vida.
El alma es el cuerpo etéreo que el espíritu construye, es lo que anima al cuerpo, semejante a él y que lo sobrevive después de muerto.
Pitágoras consideraba al universo como un ser vivo animado por un alma y penetrado por una gran inteligencia.
Aristóteles afirmaba que los pitagóricos creían en el movimiento de la Tierra alrededor del Sol y que las estrellas son sistemas solares con las mismas leyes del nuestro. Todas estas ideas se enseñaban pero se conservaban en el más absoluto secreto.
Los astros y los seres están formados por los cuatro elementos, Tierra, Agua, Aire y Fuego y por un quinto elemento etérico que es un estado tan sutil de la materia y tan vivo que ya no es atómico y que está dotado de penetración universal. Es el fluido cósmico original, la luz astral o el alma del mundo – concepto que se puede identificar con la materia oscura, supuesto moderno que explicaría la fuerza que frena la expansión del universo.
Cuando el alma haya definitivamente vencido a la materia entrará en el estado divino para su unión completa con la divina inteligencia.
Fuente: “Los grandes iniciados”, Eduardo Schure, Edicomunicación S.A., 1998

Parménides y el Principio de Identidad







Parménides provocó un fenómeno no deseado, el hombre fragmentado.

Parménides comienza su obra refutando la teoría del continuo cambio de Heráclito; y sin quererlo descubre el principio de identidad. La realidad no puede ser una cosa y luego otra, porque esta afirmación está en contra de toda lógica.
Parménides es un gigante de la filosofía que contribuye con un aporte colosal que todavía hoy en día perdura.
La contradicción que vio en la filosofía de Heráclito era que todo lo que nos muestran nuestros sentidos no es lógico y no se puede comprender con la inteligencia.
Este concepto ya era suficiente como para que el pensamiento de Parménides pasara a la inmortalidad, pero sus aspiraciones fueron mucho más allá y se atrevió a elaborar una doctrina propia inspirado por el descubrimiento de esta contradicción.

De modo que a partir de la lógica irrefutable de que el ser no puede nunca no ser, propone como una consecuencia


Parménides y el Principio de Identidad
















inapelable, que el ser es uno solo y que nunca comenzó ni terminará jamás, porque por lógica no pudo ni llegará alguna vez no ser.
Por las mismas razones, el ser no tiene extensión alguna ni bordes y tampoco se mueve.
Parménides se daba cuenta, a pesar de sus afirmaciones, que la realidad era muy diferente a la descripción lógica que él hacía; que el mundo se caracterizaba por la diversidad, los cambios y el movimiento; por lo tanto llegó a la conclusión heroica de que todo lo que captamos con nuestros sentidos es ilusorio.
De esa manera extrae otra conclusión no menos original que propone la existencia de dos mundos, uno que se puede entender con el intelecto y otro que se puede sentir con los sentidos pero que no se puede comprender con la razón.
Es decir, que lo único que tenemos para comprender lo que verdaderamente Es, es nuestro pensamiento racional y no necesitamos ninguna otra cosa.
Para Parménides el Ser es exactamente idéntico al pensamiento lógico y crea con este criterio, el fundamento del pensamiento de Occidente que perdura aún en nuestros días.
Marca un nuevo rumbo muy significativo en la filosofía, porque a partir de este filósofo el hombre se separa de la naturaleza y le costará aceptar que forma parte de ella.
Desde Parménides, la única forma de llegar al conocimiento del ser es con la razón, o sea, con nuestra intuición intelectual.
La concepción de Parménides de un ser quieto, que continúa predominando en Occidente, no alcanza en la actualidad para comprender la realidad, a la luz de los nuevos descubrimientos. Por esta razón la ciencia ha tenido que recurrir a la verificación estadística para poder avanzar en la investigación de los fenómenos vivientes.
El predominio de la razón ha influenciado en el desarrollo de Occidente, generando el fenómeno de la deshumanización debido al predominio de la teoría sobre la práctica.
La naturaleza no se puede ajustar a patrones fijos e inmutables, porque es cambiante y difícil de predecir. Los avances científicos han sido importantes pero el hombre ha perdido su integridad en el camino y su relación con la naturaleza.

Zenón de Elea y Aquiles y la tortuga




Otro representante también famoso de la escuela de Elea fue el discípulo de Parménides, Zenón de Elea.
Este filósofo comparte los principios fundamentales de esta escuela, pero se esfuerza específicamente en demostrar que en el mundo sensible el movimiento es aparente, ilusorio e ininteligible.
zenon de elea y aquiles y la tortuga
El movimiento, por lo tanto, no tiene ser en sí, porque lo que no se puede pensar en forma coherente sin contradicción alguna tampoco puede ser, según el principio eleático que identifica el ser con el pensar.


El movimiento es impensable y el ejemplo de Zenón para demostrarlo lo ofrece mediante el siguiente ejemplo:
Si Aquiles, héroe de Homero, considerado el mejor corredor de Grecia, y una tortuga, disputaran una carrera; Aquiles jamás podría alcanzarla si a la salida le diera una ventaja. Porque cada vez que éste llegara donde se encontraba la tortuga ésta ya se habría alejado un trecho y ya estaría más adelante; y cuando Aquiles lograra llegar hasta ese lugar, ésta ya se habría adelantado otro poco, y así indefinidamente, porque para que Aquiles alcance a la tortuga ésta no debería avanzar nada.
El movimiento es el que se produce cuando un cuerpo de desplaza de un punto del espacio a otro; como el espacio es una extensión, si no, no sería espacio, siempre se puede dividir en dos, de modo que desde el punto de vista racional, el espacio es infinitamente divisible en un número infinito de puntos y por eso, aunque dos cuerpos estén muy próximos habrá siempre entre ellos una infinita cantidad de puntos si alguno de ellos tiene una ventaja. De esta forma lógica, Aquiles nunca podría alcanzar a la tortuga.
Los griegos se reían de los argumentos de Zenón, por ejemplo, Diógenes, demostró que el movimiento existe poniéndose a caminar, refutando a Zenón con respecto a lo que él interpretaba con respecto al movimiento.
Pero Zenón no se refería al movimiento en el mundo de los sentidos, en que efectivamente Aquiles le podía ganar a la tortuga, sino a que desde el punto de vista racional, el movimiento es ininteligible y no tiene ser en si mismo.
Platón se convence del razonamiento de Zenón a tal punto que para solucionar el problema metafísico elimina el movimiento del mundo inteligible y lo deja en el mundo sensible.
Los filósofos eleáticos son los primeros en utilizar la dialéctica, o sea el método de la discusión mediante argumentos para llegar a la verdad.
Esta concepción filosófica estática del ser de las cosas y del hombre como una esencia inmóvil, estática y permanente que se trata de conocer y descubrir, permanece aún en nuestros días, pero deberá ser reemplazada por otra más dinámica que admita lo existencial y fenoménico.
Porque el quietismo de los filósofos griegos no impide alcanzar al ser ocasional, circunstancial, vital, que también tiene su existencia con las propiedades contrarias.
Las filosofías de Parménides y de Zenón de Elea, no se pueden considerar idealistas antes de que existiera el idealismo de Kant, porque en realidad no eran idealistas.
Por el contrario Parménides es el que sienta las bases del realismo filosófico, porque es una metafísica de la realidad de las cosas, que para conocerlas hay que analizarlas y purificarlas de todo aquello que no coincida con el pensar, quitándole todas las incoherencias que posee.
Los hombres de esa época estaban maravillados ante el poder del pensamiento, y de cómo el pensamiento por si sólo podía penetrar en la esencia de las cosas.
Fuente: Lecciones Preliminares de Filosofía, Manuel García Morente.

Como sucede con la mayoría de los filósofos presocráticos, la vida de Zenón de Elea permanece en gran parte desconocida. Las fuentes que brindan luz al respecto son el diálogo Parménides de Platón y la obra Vida de los filósofos ilustres del historiador y filósofo antiguo Diógenes Laercio.
En el diálogo de Platón, se dice que Zenón tiene cerca de 40 años y que Parménides roza los 65 en el momento en que ambos se encuentran con un Sócrates "muy joven"; dato que nos puede servir para situar su nacimiento alrededor del año 480 o 490 a.C. Platón lo describe como "alto y bello a la mirada", así como estimado por su maestro.
Diógenes Laercio indica que fue hijo natural de un hombre llamado Telentágoras, pero que Parménides lo tomó en adopción. Laercio subraya así mismo su destreza a la hora de analizar los dos lados de cada cuestión o dilema, capacidad que le hizo recibir el título de "inventor de la dialéctica" de la mano de Aristóteles.
Como su maestro, tuvo probablemente una gran actividad política: el mismo Laercio afirma que Zenón apoyaba el derrocamiento del tirano eleata que gobernaba, bajo peligro de muerte:
Habiendo llevado a cabo el derrocamiento del tirano Nearco (otros dicen Diomedón), él fue arrestado (...) Interrogado sobre sus cómplices y sobre las armas que él había entregado en Lipara, cita los nombres de todos los amigos del tirano, con la intención de ocultar a los propios. Entonces, bajo la promesa de revelaciones confidenciales sobre ciertas personas, mordió cruelmente al tirano en la oreja y no lo suelta hasta que queda herido de muerte (...) Al final, se cortó la lengua con sus propios dientes y se la escupió en la cara.

Diogenes laercio IX, 26-27

Demócrito y el Átomo



 Publicado por draco
Los átomos viven eternamente, sólo abandonan el cuerpo que ha dejado de existir y se transforman en otra alma viviente.
Demócrito era un filósofo griego del siglo V. a. de C., conocido por su sabiduría y también porque estaba siempre contento.
El comportamiento de la gente le provocaba risa por lo contradictorio y errático de sus actitudes y porque no se daban cuenta que ello era la causa de sus sufrimentos.
Por el contrario a Heráclito, la forma de ser de la mayoría lo sumía en la más profunda tristeza.
Sólo se conserva una pequeña porción de su aporte, relevante principalmente porque por primera vez menciona la palabra griega “átomo” para designar al sustrato elemental de todo lo que existe.
Estos átomos, son eternos e indestructibles y se diferencian solamente por sus dimensiones, estructura y desplazamiento, anticipándose con este razonamiento con sorprendente exactitud, a los descubrimientos científicos del siglo XX.
Demócrito y el Átomo
Hasta principios del siglo XX se creyó que el átomo era indivisible, pero con el descubrimiento de los electrones y el núcleo formado de electrones, protones y neutrones, se descartó dicha convicción, llegándose a creer que no existiría un elemento esencial a toda la materia sino que la división en elementos cada vez más pequeños sería infinita.
Ahora se sabe que el átomo, tiene un núcleo compuesto de protones y de neutrones y que la mayor parte del volumen de un átomo consiste en electrones.
Demócrito propone la existencia en la realidad de la materia y el espacio. Este espacio no significa la nada sino que implica algo imprescindible para hacer posible el desplazamiento de los objetos.

Con respecto al movimiento, existen posturas interesantes, como la de Zenón de Elea(siglo V.a. de C.) que sostienen que en realidad el movimiento no existe.
Según la teoría de Einstein el tiempo es una construcción mental humana, por lo tanto, puede que el espacio tampoco exista. Si no existe el tiempo tampoco el espacio, porque el espacio y el tiempo son una unidad, por lo tanto, sería imposible la existencia del movimiento.
Sin espacio el movimiento sería sólo cambio y una ilusión de los sentidos, como lo es por ejemplo el cine que nos muestra a personas que se mueven pero que en realidad son la proyección de una sucesión de imágenes fijas que cambian a tal velocidad que producen la sensación de movimiento.
Zenón de Elea (siglo V.a. de C.) no aceptaba la idea de la existencia del espacio, porque si el Ser está en un espacio, éste a su vez tiene que estar contenido en otro espacio y así hasta el infinito.
Pero según Demócrito, con respecto al movimiento, el desplazamiento de estas unidades indivisibles es permanente como las mismas cosas y ese movimiento es natural.
Según él, este desplazamiento se produce en línea recta y al colisionar entre si se concentran dando forma de esta manera a todas las cosas.
En virtud de esta concepción, cuando un cuerpo muere se desintegra pero los átomos sobreviven y se reorganizan de otro modo.
La teoría de Demócrito esencialmente coincide con la postura actual sobre la existencia de un componente último que aún no se ha podido detectar.
La naturaleza está efectivamente compuesta por átomos que se unen y que se vuelven a separar; de modo que un átomo que está en el núcleo de una célula de mi mano pudo haber pertenecido alguna vez al cuello de una jirafa.
Definitivamente este pensador no creía en poderes sobrenaturales ni concebía un plan primordial, sólo creía en los principios naturales, intrínsecos a todo lo que existe.
Se imaginaba que hasta el espíritu tenía su componente último, algo diferente pero con el mismo significado, transformarse al dejar de existir en otra cosa.
Demócrito había encontrado una salida a la cuestión de la necesidad de la existencia de un elemento esencial y del cambio.

Parménides y su influencia



 Publicado por draco


En toda ciencia nadie está libre de influencias
Parménides creía que la razón era lo único confiable para el hombre. Se resistía a creer en el cambio y tenía la idea, común en esos tiempos, que todas las cosas de este mundo siempre existieron; porque lo que Es nunca pudo no haber sido ni tampoco dejar de Ser, por lo tanto, para él, el cambio no era pensable.Sus sentidos le revelaban algo muy diferente a lo que la razón le imponía; sin embargo decidió confiar solamente en su pensamiento.
Estaba convencido que todo lo que parece que existe en la realidad no es real precisamente porque no coincide con lo que le señala la razón.
Esta forma de pensar, centrada en la razón humana, en filosofía se considera racionalismo, cuando la razón es la única fuente de conocimiento. 
A los filósofos de esa época siempre les preocupó el problema del cambio y trataban de solucionarlo imaginando un principio que permanecía eternamente, siempre igual, infinito, y diferente para cada cosa, con el poder de formar todo lo que existe.
Sin embargo, Parménides no es considerado por la mayoría como un idealista al identificar al ser con el pensar, porque se reduce a describir un principio formal sin un contenido objetivo, convirtiéndose en apenas una estructura que no contiene ninguna realidad. Su teoría por lo tanto es realista.
En este sentido, lo mismo sucede con Zenón de Elea y su idea sobre la ilusión del movimiento, que resulta admirable como razonamiento pero inadmisible en la práctica.
O sea que en estos filósofos la comprensión de la realidad los lleva a una concepción del mundo puramente formal, sin ninguna consistencia.
Platón se da cuenta del punto débil de los argumentos de Parménides cuando confunde existencia con esencia, es decir las estructuras formales del pensamiento con las reales del ser.
Parmánides y su Influencia
Una de las influencias de Parménides sobre Platón es que el camino del conocimiento no puede ser otro que el pensamiento y la razón.
Platón también toma de Parménides la teoría dualista que propone la existencia de un mundo ilusorio relacionado con los sentidos y otro verdadero de intuiciones intelectuales.
También utiliza Platón la discusión como método para llegar a la verdad, que recibe de Zenón de Elea y de Parménides, y que desarrolla profusamente en la práctica denominándola dialéctica.
Sin embargo tampoco Platón logra desunir la esencia de la existencia, con la diferencia que amplía este pensamiento proponiendo una multiplicidad de seres que para Parménides sólo eran uno.
Además Platón le confiere a las cosas del mundo sensible una cierta calidad inferior de ser como fenómenos aparentes debido a su relación con las ideas, pero este argumento resulta desde el punto de vista racional, incomprensible.
Aristóteles también señala a Platón las debilidades de la teoría de las ideas y la inutilidad de la dualidad de mundos que para él no son necesarias.
Pero la más importante objeción de Aristóteles es la afirmación de Platón que las ideas son trascendentes, porque precisamente esta objeción es la que inspira a Aristóteles para intentar con su obra a retornar esas ideas al mundo sensible.


Heráclito y el Devenir

 Publicado por draco

No existe en la realidad nada que sea siempre igual, porque lo único real es el cambio
Heráclito (siglo VI a. de C.) fue un filósofo griego que se adelantó al pensamiento de filósofos contemporáneos.
Heráclito y el Devenir
Las respuestas hasta ese momento sobre la verdad de lo que realmente existe eran diversas.
Los cuatro elementos, inspiró a la mayoría de los filósofos presocráticos, como Thales que afirmaba que era el agua, o Anaxímenes que creía que era el aire o Heráclito que proponía que era el fuego.
Pero es Heráclito el que cambia totalmente de orientación del pensamiento al observar que todo en la realidad está en perpetuo cambio y que es imposible definir algo porque de inmediato esa cosa se modifica y ya deja de ser lo que era para ser otra.
Nunca tenemos la misma experiencia ni vemos dos veces lo mismo porque las cosas cambian en un constante devenir.Para Heráclito las cosas no tienen un Ser inmóvil siempre el mismo, lo que existe es un Ser en movimiento que se transforma.
Por lo tanto para Heráclito sólo el cambio existe.
A Heráclito se lo llama “el Oscuro” por la dificultad que encierran los fragmentos que se conservan de su obra.
Heráclito atribuye realidad a lo concreto, múltiple y cambiante, es decir, a un Universo formado por contrarios en perpetua oposición, a lo que el logos o razón, conduce a una síntesis armónica. Existe devenir porque hay tensiones entre contrarios y la realidad es la unidad de los opuestos.
Interpretado a veces como un relativista por su afirmación del cambio, hoy es generalmente considerado como un gran metafísico y como el fundador de la dialéctica, método filosófico que trata de la razón y sus leyes, que procura definir y resolver las contradicciones del pensamiento y de la realidad histórica.
Esta concepción la volveremos a encontrar en algún filósofo antiguo, como Plotino (siglo I después de Cristo), filósofo helenístico nacido en las costas egipcia que combina el pensamiento del mundo griego con una disposición personal mística; y en un filósofo moderno, como Bergson, con algo de escepticismo en la capacidad del hombre de llegar a descubrir lo que verdaderamente existe.
En su cosmología, el fuego constituye el principio material básico de un Universo ordenado, y también el éter en la atmósfera superior.
Por primera vez Heráclito adopta una doble postura, que a partir de él va a ser ejemplar para todos los filósofos; una que consiste en criticar la forma de pensar de sus predesores que no coincidían con él y la otra en proponer una postura propia
Cuando Heráclito termina su actuación filosófica, surge Parménides(siglo VI a. de C.), analizando la idea misma del devenir, del fluir y cambiar de las cosas y encuentra que la idea de Heráclito presenta una contradicción lógica: el Ser deja de Ser lo que Es, para Ser otra cosa.
Parménides dice entonces que la filosofía de Heráclito es absurda, e irracional y se dedica a cambiar el pensamiento metafísico en una dirección que aún hoy se mantiene, descubriendo el principio de identidad.
Cada cosa es igual a si misma, el Ser no puede ser igual al no Ser, el Ser Es, el no Ser no es.
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PRE SOCRATICOS



HERÁCLITO Y EL DEVENIR

 Publicado por draco


No existe en la realidad nada que sea siempre igual, porque lo único real es el cambio

Heráclito (siglo VI a. de C.) fue un filósofo griego que se adelantó al pensamiento de filósofos contemporáneos.
Heráclito y el Devenir
Las respuestas hasta ese momento sobre la verdad de lo que realmente existe eran diversas.
Los cuatro elementos, inspiró a la mayoría de los filósofos presocráticos, como Thales que afirmaba que era el agua, o Anaxímenes que creía que era el aire o Heráclito que proponía que era el fuego.
Pero es Heráclito el que cambia totalmente de orientación del pensamiento al observar que todo en la realidad está en perpetuo cambio y que es imposible definir algo porque de inmediato esa cosa se modifica y ya deja de ser lo que era para ser otra.
Nunca tenemos la misma experiencia ni vemos dos veces lo mismo porque las cosas cambian en un constante devenir.Para Heráclito las cosas no tienen un Ser inmóvil siempre el mismo, lo que existe es un Ser en movimiento que se transforma.
Por lo tanto para Heráclito sólo el cambio existe.
A Heráclito se lo llama “el Oscuro” por la dificultad que encierran los fragmentos que se conservan de su obra.
Heráclito atribuye realidad a lo concreto, múltiple y cambiante, es decir, a un Universo formado por contrarios en perpetua oposición, a lo que el logos o razón, conduce a una síntesis armónica. Existe devenir porque hay tensiones entre contrarios y la realidad es la unidad de los opuestos.
Interpretado a veces como un relativista por su afirmación del cambio, hoy es generalmente considerado como un gran metafísico y como el fundador de la dialéctica, método filosófico que trata de la razón y sus leyes, que procura definir y resolver las contradicciones del pensamiento y de la realidad histórica.
Esta concepción la volveremos a encontrar en algún filósofo antiguo, como Plotino (siglo I después de Cristo), filósofo helenístico nacido en las costas egipcia que combina el pensamiento del mundo griego con una disposición personal mística; y en un filósofo moderno, como Bergson, con algo de escepticismo en la capacidad del hombre de llegar a descubrir lo que verdaderamente existe.
En su cosmología, el fuego constituye el principio material básico de un Universo ordenado, y también el éter en la atmósfera superior.
Por primera vez Heráclito adopta una doble postura, que a partir de él va a ser ejemplar para todos los filósofos; una que consiste en criticar la forma de pensar de sus predesores que no coincidían con él y la otra en proponer una postura propia
Cuando Heráclito termina su actuación filosófica, surge Parménides(siglo VI a. de C.), analizando la idea misma del devenir, del fluir y cambiar de las cosas y encuentra que la idea de Heráclito presenta una contradicción lógica: el Ser deja de Ser lo que Es, para Ser otra cosa.
Parménides dice entonces que la filosofía de Heráclito es absurda, e irracional y se dedica a cambiar el pensamiento metafísico en una dirección que aún hoy se mantiene, descubriendo el principio de identidad.
Cada cosa es igual a si misma, el Ser no puede ser igual al no Ser, el Ser Es, el no Ser no es.

Parménides


 Publicado por draco
Según los diálogos platónicos, Parménides nació en Elea, colonia griega del sud de Italia y vivió aproximadamente en el siglo -515 a. de C.
Conoció la filosofía de Pitágoras y de Jenófanes y también parece haber tenido contacto con Sócrates. Fue contemporáneo de Heráclito y su filosofía se cree que fue posterior a él pero anterior al pensamiento de Empédocles, Anaxágoras y Demócrito.

Parménides

Fue uno de los filósofos griegos más destacados por la influencia de su pensamiento en la cultura occidental; fundador de la escuela eleática y considerado por occidente fundador de la metafísica.
Sus enseñanzas han trascendido según algunos fragmentos que sobrevivieron de su única obra – un poema épico en versos titulado “Sobre la naturaleza”- que fueron rescatados y recopilados de los escritos que se encontraron de las obras de algunos filósofos de esa época.

Parménides

Se cree que Parménides perteneció a una familia noble de buena posición y que participó en la organización y el gobierno de su ciudad, actuando también como jurista.
Nuevos descubrimientos arqueológicos a fines del siglo pasado han servido para afianzar la hipótesis de que Parménides podría haber sido también médico, supuesto que explican las referencias anatómicas y fisiológicas que figuran en su poema.
Para Perménides, la multiplicidad de las cosas existentes, el movimiento y el cambio, son una apariencia de una realidad única y eterna.
Esta teoría se formuló con el principio de que todo Es Uno, que significa que el cambio o el no Ser es ilógico e irreal y que sólo el Ser Es lógico
Su teoría del Ser se opone a la teoría del devenir de Heráclito, porque rechaza el conocimiento que proviene de la experiencia sensible, que está en permanente cambio y que lleva a la opinión y no a la exacta verdad de lo real que Es, y que constituye el objeto de la ciencia.
Para Parménides el único camino del conocimiento es la razón y el Ser.
El Ser Es inmutable, eterno, indivisible, homogéneo e inmóvil, no tiene principio ni fin. El Ser no Es mayor ni menor, Es idéntico a si mismo.
Su doctrina se basa en la afirmación de que el Ser Es, que representa una verdad metafísica y lógica según las interpretaciones históricas; y en la identificación entre el Ser y el pensar.
El Ser es increado, imperecedero, no fue ni será porque Es entero en el instante presente, uno y continuo, no aumenta ni disminuye porque Es completo y está lleno.
La filosofía de Parménides supone la existencia de una divinidad que se alcanza por medio de la verdad y de la justicia.
El método de búsqueda del conocimiento de lo real es la contemplación, en la que se logra ver la unidad.
Según este filósofo la vida es un círculo continuo y eterno donde todo surge de su contrario y vuelve a lo mismo una y otra vez; y mientras exista la vida existirá la muerte.
Pitágoras considera su pensamiento fruto de una revelación divina y la divide en dos vías:
1) la vía de la verdad, o sea lo que Es, que no se corrompe ni se genera, que Es lo único real y perfecto y todo lo existente, porque la nada no existe.
2) la vía de las opiniones, que es todo lo que cambia, lo que no Es.
Es lo mismo pensar y Ser, concepto que se puede comparar con la doctrina de Descartes que sostiene que el hombre nace con el conocimiento de una realidad preexistente a él.
Fuente: Diccionario Herder de Filosofía, Diccionario filosófico Pelayo García Sierra, Enciclopedia Salvat.



















































































sábado, 20 de febrero de 2016

Demócrito y el Átomo



 Publicado por draco
Los átomos viven eternamente, sólo abandonan el cuerpo que ha dejado de existir y se transforman en otra alma viviente.
Demócrito era un filósofo griego del siglo V. a. de C., conocido por su sabiduría y también porque estaba siempre contento.
El comportamiento de la gente le provocaba risa por lo contradictorio y errático de sus actitudes y porque no se daban cuenta que ello era la causa de sus sufrimentos.
Por el contrario a Heráclito, la forma de ser de la mayoría lo sumía en la más profunda tristeza.
Sólo se conserva una pequeña porción de su aporte, relevante principalmente porque por primera vez menciona la palabra griega “átomo” para designar al sustrato elemental de todo lo que existe.
Estos átomos, son eternos e indestructibles y se diferencian solamente por sus dimensiones, estructura y desplazamiento, anticipándose con este razonamiento con sorprendente exactitud, a los descubrimientos científicos del siglo XX.
Demócrito y el Átomo
Hasta principios del siglo XX se creyó que el átomo era indivisible, pero con el descubrimiento de los electrones y el núcleo formado de electrones, protones y neutrones, se descartó dicha convicción, llegándose a creer que no existiría un elemento esencial a toda la materia sino que la división en elementos cada vez más pequeños sería infinita.
Ahora se sabe que el átomo, tiene un núcleo compuesto de protones y de neutrones y que la mayor parte del volumen de un átomo consiste en electrones.
Demócrito propone la existencia en la realidad de la materia y el espacio. Este espacio no significa la nada sino que implica algo imprescindible para hacer posible el desplazamiento de los objetos.

Con respecto al movimiento, existen posturas interesantes, como la de Zenón de Elea(siglo V.a. de C.) que sostienen que en realidad el movimiento no existe.
Según la teoría de Einstein el tiempo es una construcción mental humana, por lo tanto, puede que el espacio tampoco exista. Si no existe el tiempo tampoco el espacio, porque el espacio y el tiempo son una unidad, por lo tanto, sería imposible la existencia del movimiento.
Sin espacio el movimiento sería sólo cambio y una ilusión de los sentidos, como lo es por ejemplo el cine que nos muestra a personas que se mueven pero que en realidad son la proyección de una sucesión de imágenes fijas que cambian a tal velocidad que producen la sensación de movimiento.
Zenón de Elea (siglo V.a. de C.) no aceptaba la idea de la existencia del espacio, porque si el Ser está en un espacio, éste a su vez tiene que estar contenido en otro espacio y así hasta el infinito.
Pero según Demócrito, con respecto al movimiento, el desplazamiento de estas unidades indivisibles es permanente como las mismas cosas y ese movimiento es natural.
Según él, este desplazamiento se produce en línea recta y al colisionar entre si se concentran dando forma de esta manera a todas las cosas.
En virtud de esta concepción, cuando un cuerpo muere se desintegra pero los átomos sobreviven y se reorganizan de otro modo.
La teoría de Demócrito esencialmente coincide con la postura actual sobre la existencia de un componente último que aún no se ha podido detectar.
La naturaleza está efectivamente compuesta por átomos que se unen y que se vuelven a separar; de modo que un átomo que está en el núcleo de una célula de mi mano pudo haber pertenecido alguna vez al cuello de una jirafa.
Definitivamente este pensador no creía en poderes sobrenaturales ni concebía un plan primordial, sólo creía en los principios naturales, intrínsecos a todo lo que existe.
Se imaginaba que hasta el espíritu tenía su componente último, algo diferente pero con el mismo significado, transformarse al dejar de existir en otra cosa.
Demócrito había encontrado una salida a la cuestión de la necesidad de la existencia de un elemento esencial y del cambio.